Review Concierto: Charly García en el Movistar Arena, 02 de octubre de 2009

El efecto Say No More en Chile se altera con los años: lo que fue hace unos años un gusto de unos pocos que seguían creyendo en sus nuevos trabajos, hoy hasta niños de 8 años disfrutan de sus creaciones. Esta noche volvió la luz, el mismo Charly García de 1985 parece haberse ido de paseo por 20 años y regreso para hacer lo que mejor sabe: música, y de la buena.
20 minutos de atraso fueron suficientes para afinar detalles del mejor concierto que ha entregado el músico desde sus clásicos shows de los '80 o ese paso por el Estadio Chile en el '93. Éste último concierto es lo más parecido a lo que se vió esta noche, con un poco más de concentración. Fue la música la que habló por si sola: un puñado de 31 canciones, una selección de lo mejor del repertorio solista del rockero argentino, con un inicio potente con "El amor espera", conectando singles mayores como "Cerca de la revolución", "Raros peinados nuevos", "Nos siguen pegando abajo" y "Tu vicio" con otros momentos notables de su discografía como "No soy un extraño", "Rap del exilio", "No te animás a despegar" y "Adela en el Carrousel". Dos momentos culmines del show son los momentos más íntimos, donde el músico conecta con su público con letras que en su mismas palabras fueron "inc...". Una de ellas es "Canción de 2X3" donde las luces dejan en solitario a Charly, y la intimidad se cierra con una postal de Serú Girán: "Llorando en el espejo", donde llovieron los aplausos desde un comienzo.
Podemos sentirnos favorecidos en Chile con un cierre distinto a la primera ficha del tour en Perú. Luego del breve bis con "No Toquen", la gente insistió, pifias y gritos se alzaron. De repente, un poco inadvertido Fabián "Zorrito" Quinteros, se isntaló en sus teclados y pulsó el play para la secuencia de "Inconsciente colectivo" a la cual Charly se adelantó en dedicar a su amiga que pasa por tristes momentos, Mercedes Sosa. Se fueron, pero el público no quedó conforme. Los gritos persistieron y lograron traer de vuelta a la banda Say No More para el último tema que Charly dedicó a Pinochet: Los Dinosarios.
No hubieron ni pataletas, ni desconexiones, palabras de más, problemas de sonido, ni cambios de sonido constantes en el teclado. Sólo hubo un muy concentrado Charly que bailó, cantó, dijo algunas palabras graciosas al público, se olvidó sólo un par de veces de las letras (donde la corista Hilda Lazarazu lo apoyó firmemente) y se lo vio feliz, como en sus mejores días de los ochenta.

